Hoy quiero aprovechar que España comienza su andadura en el campeonato del mundo para contar una historia que nada tiene que ver con el fútbol y algo, aunque sea a modo de complemento circunstancial de lugar, con España.

Es una historia de amor, de amistad, un proyecto de vida, de sueños, de ilusiones compartidas.

Es una historia feliz, un guión por escribir, un cuento que mañana añadirá uno de sus capítulos más importantes.

Mañana es el primer día del resto de la vida de dos grandes amigos, de dos buenas personas que no están juntas por casualidad, sino porque el destino les tiene guardada toda la felicidad que merecen, que creedme, es toda cuanta esta incierta y en ocasiones frágil vida pueda ofrecer.

Ropa, maquillaje, familia, amigos, llamadas, música, anillos, flores, nervios, prisas, detalles, sonrisas…

Es la hora, es el día!!

Por fin ha llegado este momento que tanto y tantos estábamos esperando.

Ya no hay nada más que hacer, o quizá sí, hay que hacer lo más importante, disfrutar del momento, de la compañía, del amor que uno siente mirándoos a los ojos, con tranquilidad, con la satisfacción de haber hecho todo lo necesario para que la celebración y todo lo que venga después sea un éxito.

El segundero pasa para todos igual, pero siempre parece transcurrir más despacio cuando estás esperando que llegue ese momento que durante tanto tiempo llevas soñado, ese momento en el que rompes con todo para poder volverlo a construir, ese futuro que llevas planeando por largo tiempo y que por ser de inmensa felicidad, lamentablemente pasará en un breve latido de inolvidable dicha a formar parte del pasado, de vuestra historia que ahora comienza con el nuevo día.

Un momento de calma, por favor. !Guarden silencio!

A escasos instantes de comenzar a escribir el siguiente capítulo de vuestra historia, conviene que echemos por un segundo la vista atrás y recordemos cómo hemos llegado hasta aquí.

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Han sido muchos meses de preparativos, de nervios, de buscar, de encontrar, de reír y de llorar.

En estos momentos de inmensa felicidad, no podemos olvidar que en la vida, tan pronto brilla el sol como de repente comienza a caer la lluvia con fuerza y, en ese parpadeo incesante es cuando de repente todo da un vuelco, pero la realidad demuestra que siempre vuelve a salir la luz del sol.

Hasta el mejor de tus sueños se evapora cuando la realidad te hace enfrentarte a un reto inesperado. No es una pesadilla, es la vida real, lo emocionante de los cuentos es no saber el final.

Los protagonistas de nuestra historia son dos valientes que en momentos  muy difíciles, que los ha habido y no hace mucho, han sido tan fuertes que merecen todo el respeto y la admiración de los que por suerte o por desgracia aun no hemos vivido lo que es levantarse una mañana y no saber qué va a ser de tu historia, de tu vida, de tus sueños.

En esos momentos difíciles fue cuando ambos nos enseñaron que merece la pena luchar por tu historia, merece la pena superar los miedos y merece la pena seguir adelante aunque parezca que no quedan fuerzas.

Los días pasan, las horas pesan. Vuelta a empezar. Vuelven los sueños que permiten continuar escribiendo la historia, vuelven las promesas, vuelven los deseos, vuelven las risas y aquí estamos otra vez, vencidos los miedos de aquél ya olvidado 20 de febrero, como el primer 28 de septiembre en el que nació una ilusión que hoy es real, que hoy es un hecho cierto, mañana nos juntamos todos para celebrar el reflejo del amor entre dos personas que proyectan ese amor en todas direcciones, que lo comparten con generosidad, que lo muestran sin temor, que sirven de espejo en el que reflejarnos los demás, que nos ayudan a ser mejores personas, que nos enseñan a luchar, a amar.

Este par de alocados comprometidos que mañana dejarán de serlo para pasar a otro estado (civil y de Facebook), son de esas personas de cuya compañía, sosiego, alegría, saber estar, sabias palabras y buenos consejos uno querría disfrutar toda la vida.

Es un orgullo para mí y una inmensa felicidad haber sido y continuar siendo testigo de este amor que mañana, si en algo ha de cambiar, es para mejor.

Dicho esto, solo me queda desearos que siga la fiesta y que Dios siempre enderece los renglones de los numerosos capítulos que os quedan por escribir juntos.

Madrid, a 13 de junio de 2013.

 

Marcos Lletget Pizarro

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